Primera entrega perteneciente a la categoría Dobledoble v1.0 (me apunto tú, valga la rebuzdancia, apunte Jana, para la próxima entrega). Publicada hace casi un año (26 de Abril del 2006), la rescato porque considero que quedó bastante currada, me parece que gustó bastante… y porque la tengo mucho cariño ;). Espero que la volváis a disfrutar los que ya la conozcáis, y que la disfrutéis los que la leáis por primera vez.
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Tim Burton se crió en la California de los años 60 (nació el 25 de agosto de 1958 en Burbank), dentro de un barrio espantosamente multicoloreado, dónde lo que veía, oía y paladeaba era muy distinto de lo que sentía (y en realidad era). Ese aspecto de su juventud lo reflejaría más tarde en Eduardo Manostijeras. Dicen que fue un niño bastante tímido, introvertido y cuyo carisma se forjó mientras leía a Charles Dickens y Edgar Allan Poe.
No fue de extrañar por tanto, que su imaginación le llevara a protagonizar las películas de terror y ciencia-ficción que veía en el cine de su pequeño pueblo, ni que allí descubriera al que fue, sin duda, una de sus mayores fuentes de inspiración e influencias: Vincent Price. Dada su gran imaginación e inventiva, pronto decidió iniciarse en las artes gráficas, lo que conllevó un cambio de residencia, para ingresar, tras la consecución de una beca por los estudios Disney, en el California Institute of the Arts. Burton tenía por entonces 18 años.
En 1979, tras pasar tres años estudiando, sobre todo animación, entró a formar parte de la platilla de dibujantes de Disney. Se unió al grupo encargado del proyecto Tod y Tobey. No se sintió realizado con este proyecto, ni con el siguiente, Taron y el caldero mágico en el que le dieron carta blanca para realizar sus diseños (aunque luego rechazaran casi todos sus bocetos), pues su mente rebosaba de ideas nuevas, ideas como nunca antes se habían visto. Ideas oscuras, terroríficas, influenciadas siempre por Poe, Price y el escritor e ilustrador Edward Gorey.
Tras esa gran decepción, en 1982 Disney le otorgó 60.000 dólares para su propio proyecto. Burton inicia entonces Vincent, una oscura historia que cuenta como un niño bueno y obediente, sueña en secreto con ser con su ídolo: Vincent Price. En clara metáfora de si mismo, y relatado por el propio Price en la versión original, posee unas rimas dignas del mismísimo Poe. Vincent se convierte en todo un éxito. Posteriormente realizaría otros proyectos como Luau, Hansen y Gretel y Frankenweenie.
Fue con 26 años cuando dirigió su primer largometraje. Una adaptación de La gran aventura de Pee-Wee, personaje de la televisión infantil. A continuación vendría Bitelchús quién, en 1988,confirmó ese gusto por la estética gótica, fantasmal y fantástica de Burton, (que reforzaría las bandas sonoras de Danny Elfman, cuyas composiciones bañan casi toda su obra) y que será su marca personal en todas sus películas de ahí en adelante. Después se encargó de adaptar al cine al mítico héroe de comic, Batman, una tarea que solventó con nota.
Pero si una película marcó un antes y después en la carrera de Burton, esa fue la magistral Eduardo Manostijeras (1991). Su actor fetiche Johnny Depp bordó la interpretación del chico inacabado, solitario e incomprendido. Eduardo Manostijeras es considerada, hoy, una película de culto.
En 1993 se estrena Pesadilla antes de Navidad, una cinta de animación “fotograma a fotograma” con figuras en 3-D en la que Burton participó como productor y director de arte. De nuevo, la estética terrorífica, marca de la casa, envuelve una historia sobre el Señor de Halloween, Papá Noel y la navidad.
Volvió a contar con Depp para Ed Wood (1994), la historia del que muchos consideran el peor director de la historia. En ella, Burton hace su pequeño homenaje a Bela Lugosi, actor de la Hammer (productora de películas de terror de los años 50,60 y 70).Tras Ed Wood produjo otra película de animación James y el melocotón Gigante y dirigió la ¿extravagante? Mars Attacks. Fue su primer relativo fracaso. Sin embargo se recuperaría, acompañado de Depp, con Sleepy Hollow, la adaptación al cine de la historia del jinete sin cabeza creado por Washington Irving. De nuevo una atmósfera oscura, tenebrosa e intrigante.
Posteriormente (2000), Burton dirigió el remake de El planeta de los simios. No gustó a casi nadie, sobre todo a los seguidores del director, que le acusaron de perder su estilo y su personalidad, de venderse al fin y al cabo. Este sería, hasta la fecha, su gran fracaso, tanto de crítica, como de público. Por esa época, perdió a su padre y nació su primer hijo, producto de su relación con Helena Bonham Carter a quién conoció en el rodaje de dicho film
En 2003 estrenaría Big Fish, un proyecto en el que sorprende por su estética mas colorida, pero con su sello personal. Se embarcaría de nuevo en otra adaptación en el año 2004. Esta vez tejió un nuevo traje a Charlie y la fabrica de Chocolate. Una vez más, Depp daría vida al personaje principal del film, Willy Wonka.
Su último proyecto hasta la fecha es su nueva incursión en el mundo de la animación “fotograma a fotograma” con La Novia Cadáver. Una magnífica historia en la que Burton, vuelve a su estética gótica, y tenebrosa ligeramente abandonada tras Sleepy Hollow y en la que vuelve a contar con Depp, para poner voz al personaje principal.