Pasando por Asturias…
Monday, July 23rd, 2007Pasando por Asturias caí en un hechizo. La magia de una playa vacía y la mejor compañía fueron los ingredientes. Fue una tarde mágica y ahora os cuento por qué.

Tenía veinte años y nunca había visto el mar. Su vida había transcurrido hasta ese momento entre Madrid y las dos Castillas, no más allá. Nunca había dejado atrás los campos amarillos y el aire seco. Esta extraña circunstancia envolvía nuesto viaje a la costa de un halo de eternidad. Yo no recuerdo con detalle como fue descubrir la inmensidad del mar, a los cinco años casi todo es sorprendente… A los veinte años, él no lo olvidará jamás y cada percepción quedará grabada a fuego en su memoria.
Mi amigo nunca había visto el mar y tuve el privilegio de acompañarle en esa primera vez en una playa de Avilés. Incluso el sol se peleó con las nubes para estar allí, acariciándonos cálidamente.
Fue increible ver su expresión cuando le dejamos desprenderse del pañuelo con el que le habíamos tapado los ojos. Pura emoción, que se nos contagió a todos. Le seguimos en su carrera por la playa, bebiendo de ese entusiasmo colectivo que queríamos plasmar en imágenes (no por nada eramos todos fotógrafos o cineastas en ciernes).
Después de saltar las olas y probar la sal, lo que más le llamó la atención fue sentir las ondulaciones de arena fina, desmoronandose a cada paso, colándose entre los dedos de los pies. Una sensación que, hace ya tiempo que dejó de sorprenderme y que empecé a ver de otra manera. Con la emoción de pisarla casi por primera vez en un lugar nuevo y revisitado a la vez.






