Archivado durante January, 2008

Inmoralidad e inconsciencia

Wednesday, January 30th, 2008

Lo de la sociedad de este país no tiene remedio alguno…

Estaba meneando un ratejo y encontré este artículo en el que se citaba como en Canadá han abolido el canon sobre los soportes digitales y andan buscando alternativas viables y justas. Una de ellas es la de pagar 3 euros al mes a través de la factura del ADSL que permitiría realizar tantas copias de CD/DVD como quieras, así cómo legalizar completamente el uso de programas P2P para compartir y descargar música.

Pues bien, tras leer los más de 100 comentarios que los usuarios de meneame, llego a la conclusión de que no tenemos capacidad de ser objetivos, no tenemos moralidad alguna, y nos importa todo un pimiento si es gratis.

Cito algunos de los comentarios más iluminados.

  • Y una mierda, lo que tengo en mi pc es mio y lo comparto con quien me da la gana,no pienso soltar ni un centimo para que Alejandro Sanz o Bisbal se comprén otro coche.
  • Totalmente equivocado, descargar 4 pelis, 80 juegos y 52 discos a piñon es legal y no tengo que pagar por ello.
  • Sigo sin entender lo que ocurre, la constitución española permite compartir música, pelis, etc. sin animo de lucro, ¿Por qué debo pagar encontes un canon para grabar una peli que baje de internet? Y, qué pinta la SGAE en todo esto? Muchos artistas no están en la SGAE, es estúpido

Son citas textuales, de ahí las faltas ortográficas. También es verdad que media docena de usuarios sí pueden ver las cosas con objetividad. Por ejemplo:

  • Hay que ver las cosas neutralmente.El canon es meterte la mano en el bolsillo pero tampoco puedes decir ‘copia privada’ y decir que todo es legal y tu eMule tal que asi:-adobe photshop cs3 -Crysis (cuesta 60 euracos el juego yo me lo bajo lo juego gratis y le meto un crack para las proteciones pero es todo legaaalll eee que estoy ‘compartiendolo’
  • Lo que no puedes es ampararte en algo que sabes que no es ‘real’ sea o no sea ‘legal’ para poder tenerlo todo gratis.El canon actual NO es la solucion ya que no hace mas que llenar los bolsillos a algunos cuantos l*drones…

En este país, lo único que importa es conseguir las cosas por la cara. No somos capaces de ver más allá. Se habla desde el desconocimiento y la inmadurez.

¿No es normal remunerar el trabajo de otros? ¿no es normal cobrar por realizar un trabajo?

Vale que la SGAE no ofrezca la más mínima confianza y vale que el canon es totalmente abusivo, desproporcionado e injusto moralmente, pero no puede valer: tengo derecho ha descargarme 300 discos sin pagar nada por ello.

Somos como burros ensillados: Vamos para allá y que nos hablen de andar ni un metro más…

En fin…

Cantando bajo la leche

Monday, January 14th, 2008

En la película Cantando Bajo La Lluvia, tuvieron que usar… leche! para simular la lluvia, dada la tecnología de cámaras y ópticas que se usaban, que no captaban bien la lluvia “real” (con agua normal, vamos)

poema dadaísta

Wednesday, January 9th, 2008

Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Y, una vez más, me sigo encontrando realmente simpático
 
Tristán Tzara
Fragmento de El Manifiesto Dadá de 1918

moderno cavernícola.

Tuesday, January 8th, 2008

(…) Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?(…)

El mito de la Caverna. La República. Platón.

 

Cerró los ojos y pensó que, tal vez, esa sería la última vez que los cerraría por su gusto. Cuando el sueño se acercaba inminente y pesadamente sobre su conciencia, cuando sus reflexiones empezaron a aletargarse, la oscuridad que veía alcanzó a ennegrecer sus pensamientos. El pánico a no despertar jamás le mantuvo toda la noche en vela. La anémica luz de las calles penetraba por las rendijas de la persiana y se enredaba con las cortinas formando figuras deformes que sugerían todo tipo de monstruosidades. Cada vez que el agotamiento le llevaba a cerrar los ojos, un miedo cerval a no volver a abrirlos le mantenía despierto a merced de las horrendas figuras que, por efecto de la luz, brotaban en la pared y palpitaban con la respiración de la ciudad.

Al llegar el día, el temor hacia las imágenes le dejaba a solas con el miedo a morir. Cuando los abominables seres paridos por la luz le acompañaban, al menos, el terror a no despertar quedaba relegado a otro plano de conciencia, más lejano y menos importante. Pronto su escasa vida social quedó olvidada, se encerró en aquella habitación en oscuridad casi total, para vivir a solas con las aterradoras y volubles criaturas de luz que producía la ciudad.

Todos pensaron que se había vuelto loco.

humanidad desenfocada

Friday, January 4th, 2008

El primer domingo del invierno de un año que nadie registró, precisamente a la hora en que la ciudad era un hervidero de taciturnos paseantes ávidos por agotar la última luz de la tarde, Lázaro atravesaba la multitud. Andaba inquieto, haciendo grandes esfuerzos por no arrollar a ninguno de aquellos extraños seres que caminaban persiguiendo los huidizos rayos del sol. Una mezcla de temor, repulsa y resignación se observaba en la mirada de Lázaro, no había conseguido acostumbrarse a vivir entre hombres sin rostro.

Hacía tiempo que había perdido toda esperanza de encontrar a alguien que, como él, no hubiera sufrido los extraños efectos de aquella luz verde con que amaneció inundado el mundo, más de veinte años atrás. Progresivamente, aquel verdor luminoso borraba las caras de las personas y las teñía de la monotonía de un solo gesto, haciendo imposible encontrar el más mínimo atisbo de expresión, de alegría o pena, en aquella turba de gente que parecía seguir viviendo en la rutina de existir, sin otra aspiración que permanecer igual que ayer, mañana. Los sin rostro llevaban una vida vegetal, marcada por la costumbre de pasear y beber el mismo veneno lumínico que había sido el principio de la pesadilla de Lázaro. La búsqueda de la luz era quizás, como para un girasol, su única ambición, principio y fin de toda su existencia.

Lázaro se preguntaba a menudo por qué la luz no le había afectado como a los demás, despojándole de sus inquietudes y de su rostro a cambio de convertirse en un autómata sin preocupaciones. Cuando la soledad lo consumía, envidiaba el alma muerta de los sin rostro, que no sufrían por nada, incapaces como eran de diferenciar una lágrima de pena, de un adoquín.

Pasado ya tanto tiempo de aquel primer amanecer verdoso, Lázaro se dijo a si mismo que antes de caer en la locura de desear por más tiempo la rutina de un autómata, por su propia mano acabaría con su vida. Buscó cual sería el mejor lugar para dejarse morir y lo encontró entre la vegetación, ya salvaje, de un parque descuidado. Se echó sobre el musgo y se dejó morir, de hambre, soledad y ansias de encontrar con quien hablar, en la otra vida.

No tardó mucho en cerrar sus ojos para siempre, rodeado de hombres sin rostro, que, ajenos a su sufrimiento, tomaban el sol sentados en la hierba.