Divertido

Quienes me conozcan saben que no soy un aficionado a los memes. Sin embargo esta vez he descubierto uno que me parece bastante divertido (sobre todo si te sucede lo mismo que la sucedió a Jana), aunque seguro que Pau Donés no le encontraría la gracia.

Se trata de poner el segundo párrafo de la página 137 del libro que actualmente estoy leyendo. Ahí va:

En el extremo opuesto de la habitación, mirando a la puerta de entrada, estaba sentadauna mujer. Los cabellos rubios le caían en largas ondas sobre los hombros; llevaba una túnica verde, verde como las cañas jóvenes, salpicada con cuentas de plata comogotas de rocío, y el cinturón era de oro, labrado como una cadena de azucenas y adornado con ojos de no me olvides, azules y claros. A sus pies, en vasijas de cerámica, de color pardo y verde, flotaban unos lirios de agua, de modo que la mujer parecía entronizada en medio de un estanque.

¿Alguien lo reconoce? Os animo a que vosotros sigáis con el meme.

Adiós, compañeros, adiós

Adiós, compañeros, adiós.
Hoy me despido de todos y brindo con un pisco-sour
por los buenos tiempos que pasamos,
por los tiempos compartidos entre vinilos y tragos.

 

Adiós, compañeros, adiós.
Es momento de abrazarnos. Ensalcemos la amistad:
Asturias, patria querida; Pamplona, el siete de julio;
las fiestas del Pilar; y la semana grande, que lo pasamos en grande.
Hoy, abandono el país, por una buena temporada.
Las cosas se pusieron feas. España va bien, dicen por ahí.

 

Adiós, compañeros, adiós.
Adiós, compañeros, adiós. Adiós, compañeros, adiós.
Necesito licores nuevos, conocer a mis suegros; aunque me quieran matar,
mañana me uno al carnaval en Salvador de Bahía: ¡así es la vida, la jodida!

 

Adiós, compañeros, adiós, y que les vaya bien bonito.
Les mandaré pronto un escrito con mi nuevo santo y seña.
Si no dan pronto conmigo, tengo celda fija en Venezuela, otra en Sin-Sin
que me recomienda mi amigo Johnny Cash, y la particular, en San Quintín.
Hoy, abandono el país, por una buena temporada.
Las cosas se pusieron feas. España va bien, dicen por ahí.

 

Adiós, compañeros, adiós. Adiós, compañeros, adiós.
Adiós, compañeros, adiós. Adiós, compañeros, adiós.

 

Enrique Bunbury en El viaje a ninguna parte

 

Como todos sabéis, nuestro compañero Mines se nos va a Dublín durante una temporada. Y para despedirle, que mejor que esta canción de Enrique Bunbury.

Mucha suerte por tierras Irlandesas Mines

La avaricia

En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

Mahatma Gandhi 

Diferente

Estamos muy acostumbrados a que nos digan: “Hay determinadas cosas que son así“.Enrique Bunbury

Cuando te dicen: “eso es así, tú estás metido en ese cajón“, de repente me sale el Huno que llevo dentro, el Atila que llevo dentro, y me dan ganas de coger un bate de béisbol y destruir ese cajón en que me meten. Qué a lo mejor es un cajón cómodo dónde podría pasar el resto de mis días de una forma maravillosa, pero sólo de pensar que tengo un lugar tan cercado, y encima ese lugar no lo he elegido yo, me pone del hígado.

Para mi eso es libertad: Poder destruir ese cajón todas las veces que quieras, toda las veces… Cada vez que te digan: “este es tu sitio“, bate de béisbol y a joder el sitio.

Hay que elegir lugares más emocionantes, o por lo menos, elegir tú mismo el cajón dónde te quieras quedar.

Enrique Bunbury en Freak Show - La película.

Esta cita, casi monólogo, refleja en parte lo difícil que es hoy en día ser diferente. En cualquier aspecto. Ya sea en tu forma de pensar, en tu forma de vestir, en tus gustos musicales, en tu sexualidad… da igual. Expresarás esa diferencia en público y todos te sonreirán. Sin embargo la necez nos rodea y, esos qué te dedicaron una sonrisa cómplice, serán los primeros en darte la espalda. Ejemplos:

Casi todo el mundo está a favor de la homosexualidad, pero pocos tratan de igual a igual a un gay o a una lesbiana.

Muchos de los que conozco afirman vestir a su bola, sin seguir modas, pero cada sábado veo a 300 tías vestidas igual y detrás de ellas a 500 tios babosos de estricto uniforme a la moda

No no sengañemos, la mayoría de la gente vive sometida a unos cánones que nos imponen, ya sea por moda, por trabajo, etc. Se escucha la música que las discográficas (tras pago a las emisoras de radio) quieren que escuchemos. Vemos la televisión que nos imponen, leemos las noticias que quieren qué leamos (si eres de derechas de un diario, si eres de izquierdas de otro). Y si te sales de ahí, si te sales de los cánones, intentan hacerte creer que no eres nadie.

Y sí lo eres.

Y cómo eres lo que escuchas y tu no oyes Bisbal, cómo tú imagen te define y tu no te vistes a la moda, cómo eres lo qué lees y tu lees un periódico extranjero buscando objetividad, cómo eres lo que ves y tu no ves las producciones nacionales…

Eres diferente, y siéntete orgullos@ de serlo.

Política

La política es el paraíso de los charlatanes

Bernard Shaw

Forges internatuta

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Mi pequeña contribución, vía Forges, a la ola de informática que puebla este doblemente sacro lugar virtual.

Comunicaciones

Hablar constantemente no implica que nos estemos comunicando

Jim Carrey en <a href=”http://imdb.com/title/tt0338013/” title=”Olv

Viajes

Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.

Antoine De Saint-exupéry

Cuestión de aromas

nariz_enologica.jpg Mi ‘bienamada’ universidad, que enriquece mi vida con “anécdotas”, me ha dado una semanita, dura… sobre todo en cuestión de olfato. Se les ocurrió la buena idea de abonar estos días, y la peste a animal enfermo que hiede a distancia, desde el metro hasta la puerta… es de verdadera impresión.

Hoy, al entrar en el vagón del metro, de vuelta a casa, cuando la peste que creía haber dejado fuera, me estalló en la cara… recordé este “crimen ejemplar” del gran Max Aub y deseé, por un instante, realizarme en él.

Aquí os clavo este cuentecillo… tan ilustrativo

ÍBAMOS COMO SARDINAS y aquel hombre era un cochino. Olía mal. Todo le olía mal, pero sobre todo los pies. Le aseguro a usted que no había manera de aguantarlo. Además el cuello de la camisa, negro, y el cogote mugriento. Y me miraba. Algo asqueroso. Me quise cambiar de sitio. Y, aunque usted no se lo crea, ¡aquel individuo me siguió! Era un olor a demonios, me pareció ver correr bichos por su boca. Quizá lo empujé demasiado fuerte. Tampoco me van a echar la culpa de que las ruedas del camión le pasaran por encima.

Max Aub.

Crímenes ejemplares.

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