Archivo de la categoria ‘Libros’

poema dadaísta

Wednesday, January 9th, 2008

Grito grito grito grito grito grito grito
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Grito grito grito grito grito grito grito
Grito grito grito grito grito grito grito
Y, una vez más, me sigo encontrando realmente simpático
 
Tristán Tzara
Fragmento de El Manifiesto Dadá de 1918

Adiós a Juan Antonio Cebrían

Sunday, October 21st, 2007

Copio y pego el comunicado de Ondacero:

Onda Cero informa a sus oyentes de una noticia que ojalá no hubiéramos tenido que contar nunca. La noticia de la muerte de un compañero. Ha fallecido Juan Antonio Cebrián, de repente, por culpa de un infarto traicionero que llegó esta tarde sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes, la familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de La Rosa de los Vientos.

Esta noche no va a haber Rosa de los Vientos, porque se nos ha muerto el alma de este programa, el hombre que lo creó, lo inventó, lo hizo crecer y lo condujo con mano maestra hasta convetirlo en lo más hermoso que puede llegar a ser un espacio de radio: un programa de culto, una parte de la vida de cientos de miles de personas que escuchaban, admiraban y querían a Juan Antonio Cebrián. Su muerte nos ha dejado a todos perplejos, y deja a nuestra cadena huérfana de una de sus voces más genuinas, una voz que siempre tuvo el sello de esta casa, la impronta de Onda Cero.Jose Antonio Cebrián

Juan Antonio ha formado parte de esta aventura desde que levantamos el telón, hace ya diecisiete años. Un buen día llegó al estudio con su música favorita en una mano y su innata capacidad de transmitir en la otra: el resultado fue “Discos Cero”, el primer paso de una carrera que, para él, era una forma de ver y entender la vida. En aquella Onda Cero que empezaba, a Juan Antonio Cebrián le bautizamos entre todos como “el Cebri”: inquieto, curioso, creativo; inventor de programas muy diversos -”Bienvenidos al club”, “La Red”, “Azul y verde”-, que compartieron siempre un denominador común: el afán por divulgar, la otra gran pasión de este Cebri que hoy se nos ha marchado sin previo aviso: la divulgación histórica.

Solo él era capaz de convertir a Juana la Loca en un vivisimo personaje radiofónico. Gracias a él aprendimos, entre excursiones científicas, grandes enigmas, y criticas de cine antológicas, gracias a él aprendimos a disfrutar de aprender escuchando la radio. Un buen día Juan Antonio, hombre de radio, descubrió que a sus oyentes del “Turno de noche” les fascinaba descubrir “Pasajes de la Historia”. Y así empezó una irrepetible serie radiofónica, que acabaria siendo el germen, también, de la carrera literaria de Cebrían, el escritor, el divulgador, el autor que cosechaba, libro tras libro, abrumadores éxitos de ventas.

Esta noche la familia de Onda Cero, y la familia de La Rosa de los Vientos, está enlutada. Hoy la vida -siempre imprevisible- nos ha dejado sin uno de los grandes de este medio. Sólo la muerte le podía impedir acudir a la cita con la audiencia. Sólo la muerte podía apartarle de este micrófono que era suyo. Esta es la noticia que ojalá nunca hubiéramos tenido que dar. Que se nos ha ido Juan Antonio Cebrián. Uno de los grandes. Uno de los buenos. Uno de los nuestros.

Desde Dobledoble, y especialmente desde un servidor por los años que llevo siguiéndole en las ondas, nuestro más sentido pésame su Mujer y a su Hijo. Y a toda la familia de la Rosa de los Vientos.

Editado: Esta noche Ondacero emitirá un programa especial para homenajear a Juan Antonio Cebrián. Será dirigido por su compañero Bruno Cardeñosa. Se emitirá a la hora habitual de la Rosa de los Vientos. la 1 de la madrugada hora peninsular.

De alguna manera hay que llenar los libros de historia

Monday, October 1st, 2007

“En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas, para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.”

(La oveja negra y demás fábulas,

Augusto Monterroso, México, Era, 1969.)

Mil Novecientos Ochenta y Cuatro

Monday, May 21st, 2007

Estoy leyendo el libro de Orwell que titula este mismo post, toda una mente lúcida la de este escritor. Este libro es muy famoso, harto nombrado por su clarividencia, y tiene la fama bien ganada.1984_2.jpg

En la novela, el estado siempre presente y vigilante pretende la anulación del individuo, mediante las leyes que impone un partido totalitario mediante el castigo, el adoctrinamiento y el temor. Compone una anti-utopía comparable a las del Mundo Feliz de Huxley y Fahrenheit 451 de Bradbury, que a mi parecer y al de medio mundo que coincide en esto, son dos de las mejores novelas de ciencia ficción que se han escrito nunca.

Plantea algunos conceptos muy inquietantes: el tan temido Gran Hermano que vigila, la tortura, el control del pensamiento colectivo, la revolución… y un aspecto muy interesante relacionado con la comunicación y el lenguaje, que Orwell refiere en su libro bajo el nombre de Neolengua. Basado en el principio de que lo que no está en lengua no puede ser pensado, pues pensamos hablando para nosotros mismos. Cuanto más reducida sea la lengua, menor será la libertad del pensamiento y menor espacio para el individuo… (¿no es espeluznante?).

Dicen por ahí las malas o buenas lenguas que el libro es una buena copia de otro de un tal Evgeny Zamiatin, Nosotros (1921). No lo he leido, pero dicen que Orwell finalmente reconoció cierta influencia.

Algunas citas… abundan tanto por la red, que… cómo no ponerlas:

“Nada era del individuo salvo algunos centímetros cúbicos dentro de su cráneo”

“El que controla el pasado –decía el slogan del Partido-, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.” Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza nunca había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr contra su propia memoria. A esto le llamaban “control de la realidad”. (…) Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Ésta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión.

También, recordaros que existen al menos dos adaptaciones cinematográficas homónimas: una de Michael Anderson en 1956 y otra de Michael Radford en 1984 (já… atención al guiño), siendo la segunda de éstas la más fiel a la novela con el siempre eficaz Richard Burton.

Día del libro

Monday, April 23rd, 2007

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“Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos. Y si no bien entendidos, siempre abiertos, o enmiendan o fecundan mis asuntos, y en músicos callados contrapuntos, al sueño de la vida hablan despiertos.”  [Franciso de Quevedo y Villegas]

Que en la paz de vuestros desiertos, encontreis siempre un libro que os acompañe…