Elecciones en la Universidad

Aprovechando el tirón francés ( o no…) con las sorprendentes cifras de participación en las elecciones, ese ochenta-y-tantos tan espectacular… en mi universidade han volcado con sus propios comicios, para escoger a un nuevo rector.

Las estrategias de los candidatos para captar el voto del alumnado son escalofriantes y perversas.

Por estudiar donde estudio, o sea en la Facultad de Ciencias de la Información, lugar habitual del campus de Moncloa reservado a la calimochada de cada miercoles… he visto de todo. Megafonías incitando al voto, panfletos, candidatos en bicicleta, candidatos posando, candidatos paseando por las instalaciones, candidatos sonriendo a las cámaras, candidatos en campaña… en plena exhibición. A los aspirantes solo les faltaba ir por el campus haciendo malabares con naranjas y regalar globos con formas… tal era el carnaval.

Nos regalaron minis de calimocho una calurosa tarde de martes, tienen un acuerdo con espantosos grupo de música (PigNoise, a los Motel Forever, Los Lullabies…),  montaron unas mesas en mi facultad y han ofrecido aperitivos y cerveza, regalaron gorras, pegatinas…. y todo quedó inundado de cartelería fina… que hoy, último día de la campaña, ha sufrido la inevitable plaga de narices de payaso pintadas con cera roja, independientemente del color del candidato.

La conclusión que he sacado de todo ello es la siguiente:

A los jovenes se nos gana por el buen yantar y el buen beber… y la música barata nos tira. Si, pero tanto da que fuera Patxi el que nos invitase al “vino estudiantil” de aquel miércoles de cesped y absentismo o que fuera Berzosa el que nos trajera la música al Jardín botánico…

Todos, al final… votaremos a un hombre con nariz de payaso, eso si vota más del dieci-tantos por ciento que votamos la última vez.

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