Jugaba con la pelota, podÃa pasarse horas jugando con aquella estúpida pelotita de color encarnado. ¿Aquel era mi hijo, ese pequeño ser que se pasaba las horas rebotando una pequeña bola de goma contra la pared? La lanzaba y la recogÃa como si fuera un ritual pagano.
Todos aquellos sufrimientos, todo por lo que pasamos su madre y yo… los biberones nocturnos, el llanto crispante de los primeros dientes, el fin de las fiestas, de la pasión, de los caprichos, de la libertad, de los viajes… la humillación que me supuso pedir un aumento a mi jefe y tener que soportar su charla sobre la responsabilidad y el trabajo duro. La humillación de ver aquel fruto malhadado que habÃa salido de mÃ.
Todo por ese niño rubito que miraba embobado el botar de la pelota en el parqué. Dejando marcas en la madera que luego habrÃa que limpiar. Le odié y me creà en condiciones de poder hacerlo, tanto era lo que me habÃa arrebatado, mi vida y mis sueños.
Desapareció por un instante, pero no tardó en volver con una chocolatina en la mano. Un niño, una pelota, una chocolatina y toda una pared blanqueada a su disposición… Me miró, gozoso con el dulce deshaciéndose en sus manos. Me sonrió y no le conocÃ.
Pensó que era un juego. Su cuello era blando, con una mano pude abarcarlo, le aborrecà y no sentà nada cuando cedió.
No tardó en dejar de patalear.
Pero lo siento mucho, señor juez. Me he arrepentido cada momento que ha pasado desde que ocurrió, desde que me encarcelaron. Apelo a vuestra clemencia y comprensión.
La culpa de todo la tiene la sociedad.
La culpa la tuvo él, por ser como era.
La culpa la tienen los fabricantes de pelotas de goma.
La culpa la tiene su madre que no me hizo caso y continuó con el embarazo.
La culpa la tienen mis padres por educarme en estos valores.
La culpa… me exculpa, señor juez.

dijo:
Abril 16, 2007 a 11:07 pm
Una vez más lo has vuelto a lograr. Chapeau
dijo:
Abril 17, 2007 a 4:08 pm
gracias, tu que lo miras con buenos ojos