La sala nos esperaba envuelta en la oscuridad. Las paredes, más negras aún que la atmósfera, bebían de la escasa luz de tenues bombillas. La habitación se presentaba ante nosotros, inmensa y secreta, ávida protectora de sus tesoros escondidos. Con el corazón palpitando a la altura de las sienes emprendimos el camino por sus laberintos de paredes enlutadas.
Inmóviles miradas robadas a la de eternidad nos contemplaban pasar. Nos hablaban del hambre, de la violencia, del odio y las epidemias; pero también de la grandiosidad de un continente surcado por las cicatrices de la catástrofe que aún guarda un corazón de fenix y un espíritu de supervivencia insospechado.
Muchas historias contadas en el espacio escaso de una muestra de cincuenta fotos.
Ventanas a la realidad de un mundo distinto que no puede pasar desapercibido. La realidad del África que Sebastião Salgado ha sabido tan bien plasmar en la infinidad de grises de sus fotografías.

A los que puedan acudir, no puedo hacer otra cosa que recomendarles: Sebastião Salgado. África, la exposición de este genio que se enmarca entre las muchas propuestas de PHOTOESPAÑA 07.