Las puertas se cerraron tras él. Después de lanzar una mirada desgarbada, pero penetrante, se lanzó con su cantinela. La tiene bien sabida, es siempre la misma, siempre el mismo poema, entonado de igual manera, hoscamente. Afilando la lengua y dirigiéndola como arma, casi rechazando la redondez sensual de las palabras bien unidas. Un poema nostálgico de amores que mueren en un rincón olvidado por la pasión recitado a viva voz dÃa si y dÃa no.
Luego, con suerte, unas monedas y hasta la próxima vez que nos volvamos a encontrar.
Imagen ésta, de la lÃnea 6, que dista mucho de las frecuentes flautas y guitarras que entonan canciones de Simon y Garfunkel en el metro.
Imagen esta que queda, que no tiene nada que ver con la negra sombra que este hombre venÃa a entonar… Pero cualquier excusa es buena para citar a Borges, asà que pensad en la excusa que querais ( El sueño - J. L. Borges).

Mines dijo:
Septiembre 1, 2008 a 10:47 am
Y tan suburbano…